Descripción
Tradición centenaria en El Entrego
La historia de las Cebollas Rellenas de Bonito es un relato de puro ingenio asturiano.
Este plato icónico nació en los años 40 en la localidad de El Entrego, en el corazón del Valle del Nalón.
Su creadora fue Aniceta Fueyo, conocida popularmente como «La Nina».
Durante un Viernes Santo de vigilia, la cocinera enfrentó una gran escasez de pescado fresco.
Por consiguiente, ella decidió rellenar cebollas con el bonito en conserva que guardaba en su despensa.
Actualmente, lo que surgió por necesidad es una Fiesta de Interés Turístico Regional. Sin duda, esta receta representa uno de los pilares de la gastronomía del Principado.
Un proceso 100% manual y natural
Agromar, la emblemática conservera de Gijón fundada en 1948, protege este legado con celo.
Su proceso de elaboración sigue fielmente los métodos de la antigua «Cocina de Carbón».
Además, el personal realiza un trabajo totalmente manual para garantizar una calidad premium.
En primer lugar, maestras conserveras vacían cada cebolla meticulosamente a mano.
Posteriormente, ellas rellenan la hortaliza con un guiso casero de Bonito del Norte de primera selección.
El secreto final reside en el estofado lento.
Las piezas reposan a fuego muy suave durante horas en una salsa melosa de tomate, pimiento y vino blanco.
Asimismo, Agromar ofrece este producto sin conservantes ni colorantes, logrando un resultado 100% natural.
Sugerencias para una cata perfecta
Al degustar este guiso, notarás una textura mantequillosa y sumamente jugosa.
La cebolla funde literalmente en el paladar sin perder su estructura original.
Por otro lado, el sabor es profundo y equilibrado.
El dulzor natural de la hortaliza complementa perfectamente el carácter marino del bonito y el aroma del sofrito artesano.
En cuanto al servicio, recomendamos calentar el contenido a fuego muy lento en una cazuela pequeña.
Es un plato principal ligero o un entrante muy sofisticado para compartir.
No obstante, su acompañante ideal es siempre una sidra natural asturiana bien escanciada.
También marida de forma extraordinaria con un vino blanco joven con buena acidez que realce sus matices marinos.
En conclusión, elegir Agromar es llevar a tu mesa un bocado histórico de la alta cocina tradicional asturiana.








