Descripción
En la remota localidad de Camaleño, resguardada por las paredes de roca del imponente Desfiladero de la Hermida, la Quesería Río Deva custodia una herencia centenaria.
Fue en 1987 cuando Juan Carlos Martínez Casares decidió recuperar el oficio quesero de sus abuelos, protegiendo un saber hacer que sobrevivió gracias al aislamiento geográfico de este valle cántabro.
Además, este compromiso inquebrantable con el terruño permite que cada pieza conserve la pureza láctica de los pastos de altura.
La elaboración de este quesuco es un tributo a la paciencia. A diferencia de otros procesos industriales, se trata de un queso autoescurrido y no prensado, técnica fundamental para lograr esa textura mantecosa tan apreciada por los expertos.
Posteriormente, el queso se somete a un ahumado pausado con maderas nobles, permitiendo que los matices tostados se integren delicadamente en la corteza sin enmascarar la frescura de la leche de vaca.
Como resultado, se obtiene una joya gastronómica de pasta semiblanda y un retrogusto equilibrado que evoca el fuego de hogar en la montaña.
No obstante, la verdadera magia reside en su maduración en el corazón de los Picos de Europa, donde el aire puro termina de cincelar su personalidad.
En definitiva, elegir este Queso madurado de Vaca Ahumado es apostar por una gastronomía gourmet con alma. Es una invitación a degustar la historia de Cantabria a través de un bocado suave, aromático y profundamente evocador que rinde homenaje a la resistencia de la vida rural.







